AGRESIVIDAD DIRIGIDA A LOS DUEÑOS

 

Agresividad dirigida a los dueños

Agresividad por dominancia: el perro nos ve como otros perros, por lo que al igual que haría en una manada normal, intentará generalmente ser el jefe de su manada. Un perro con agresividad por dominancia suele manifestar esta agresividad cuando nos acercamos a él mientras come, cuando le quitamos un juguete, cuando le gritamos, al intentar manipularlo, al pasar cerca de él, al mirarle a los ojos, al bañarlo o cepillarlo, al acariciarlo o al tirar de la correa, entre otros. A veces estos perros demuestran sumisión en otras circunstancias ya que la dominancia no es absoluta. Estos comportamientos suelen realizarlos hacia los miembros de la familia y a veces lo hacen poniendo sus patas delanteras sobre la persona, bloqueando el paso, gruñendo, no adoptando posturas de sumisión, etc. Veremos un perro dominante cuando en su postura corporal veamos las orejas erguidas, el rabo tieso y recto, patas delanteras estiradas, pelos erectos y una postura general de amenaza y seguridad en sí mismo.


Para tratar este problema no es necesario castigar ni someter al animal ya que así sólo conseguiríamos hacerle más agresivo y peligroso. Es importante valorar el riesgo del animal ya que sobre todo los perros de tamaño grande o ciertas razas necesitan el apoyo de un profesional en comportamiento canino. El objetivo es invertir la relación de dominancia entre el perro y los miembros de la familia mediante:


- Evitar las situaciones que provocan la agresividad mientras se realiza el tratamiento
- Adiestramiento en obediencia básica por un profesional y nunca pegando, castigando o sometiendo por la fuerza al animal ya que esto empeoraría la situación. Enseñarle al perro alguna orden sencilla como “sentado” y que el animal obedezca esa orden siempre que quiera conseguir comida o nuestra atención. Así se reforzará la obediencia que es contraria a la dominancia.
- Reforzar con nuestra atención las conductas de sumisión e ignorar aquellas de dominancia por parte del perro. Nunca dar atención cuando el perro la pide, la daremos cuando nosotros queramos y eso será siempre que el perro tenga una conducta sumisa y obediente. Es importante que toda la familia participe.
- En casos graves se puede apoyar la terapia con tratamiento farmacológico. Consulte al especialista en comportamiento y a su veterinario habitual
Agresividad por miedo: El perro nos muestra agresividad por miedo hacia nosotros. La identificaremos por la postura del perro: orejas caídas, rabo entre las patas y la grupa agachada y una actitud de huída. El tratamiento hay que hacerlo poco a poco, habituando al perro a las situaciones que le provocan miedo y nunca gritarle o castigarle. Hay que hacerle un adiestramiento en obediencia básica y darle una orden. Cuando el perro obedezca y muestre conductas de tranquilidad premiarle y cuando sean de agresividad ignorarlo. Poco a poco el perro entenderá que no somos una amenaza para él.


M.Sc. David Peiró
Director FOGAUS Educación Animal

 

 

 

Información Adicional de Fogaus

Ultima modificacion el Miércoles, 18 de Enero de 2012 06:08
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