Exceso de Ladrido
El ladrido es un sistema de comunicación normal que usan los perros. Ellos ladran durante el juego, como saludo, como advertencia, para establecer contacto o para llamar la atención. Estas vocalizaciones presentan diferentes entonaciones y modulaciones dependiendo del contexto. Pero en muchas ocasiones puede suponer un problema para el propietario. La raza no es un factor determinante y habría que analizar en cada caso concreto el origen del problema. De cualquier forma, a modo general, el ladrido excesivo puede ser por:
- Ansiedad por separación: el perro ladrará siempre en nuestra ausencia porque se siente abandonado y trata de llamarnos.
- Variaciones en su entorno normal como cambios de domicilio, más tiempo solo, etc.
- Como respuesta e estímulos exteriores: paseantes, corredores, vehículos, otros perros, etc.
- Como conducta aprendida el ladrido les puede servir para llamar nuestra atención y puede llegar a convertirse en un comportamiento compulsivo.
El tratamiento varía de un caso a otro, pero siempre el tratamiento pasa por:
- Ignorar las conductas de ladrido. Muchas veces el perro aprende que ladrando obtiene la atención de los propietarios. Aunque les cueste un castigo, prefieren eso a ser ignorados. Si nuestro perro ladra a las 2 de la madrugada, la reacción normal del propietario es ir a callarlo. Eso servirá para que el perro vuelva a ladrar a la noche siguiente como forma de hacer que el propietario le preste atención y vuelva a ir. Hay que ignorar esa conducta, pero si el perro no ladra a esa hora, ir a premiarle. Así el perro entenderá que estando callado es como consigue nuestra atención.
- Habituación gradual a los estímulos que le provocan el ladrido: hay que ir acercando gradualmente el estímulo que le provoca. Si no ladra y se muestra relajado le premiamos. Si ladra le ignoramos, retiramos el estímulo un poco y comenzamos de nuevo.
- Contracondicionamiento: cuando el perro esté ladrando, sin que nos vea podemos proyectarle un chorro de agua de la manguera en la cara. Así asociará el ladrido con algo negativo pero no con nosotros. Otro sistema es el collar de Citronella, un collar que se activa a distancia. Cuando el perro ladra el mecanismo expulsa un spray de limón que le desagrada el perro corrigiendo así esa conducta.
- Nunca le pegaremos o castigaremos. Eso solo provocaría que el perro tenga miedo, se vuelva agresivo o reforzar esa conducta.
- Si el perro ladra cuando nos vamos de casa se trataría de una “ansiedad por separación”. El tratamiento ya ha sido visto en programas anteriores.
Si el problema es grave, no dude en consultar con un especialista en comportamiento para comenzar un tratamiento efectivo.
M.Sc. David Peiró
Director FOGAUS Educación Animal
Ultima modificacion el Miércoles, 18 de Enero de 2012 09:54